03
Dic
07

Por un concepto abierto de anarquismo

anarquia_grande.jpg

 

 Marcelo Sandoval Vargas

Colectivo Sacco y Vanzetti

 Es posible plantearnos tres formas de conceptualizar el anarquismo en el tiempo actual, discusión dentro del mundo de las organizaciones, colectivos e individuos libertarios en el presente que ha surgido debido a que ya no estamos inmersos en procesos de lucha, resistencia y organización como los del pasado, en la que experiencias como las del Partido Liberal Mexicano a principios del siglo XX, La Social en el siglo XIX, España en 1936 quedaron frustradas, donde los proyectos políticos anarquistas fueros derrotados, es decir, quedaron pendientes; pero al mismo tiempo significaban al anarquismo desde la propia lucha y la práctica, el pensamiento anarquista se situaba dentro del proceso revolucionario y emergía de él.

La primera forma de conceptualizar el anarquismo es la que lo piensa  como un ideología cerrada que nunca cambia más que en lo superficial del contexto que le rodea; una ideología que mantiene inmóviles una serie de principios como la Libertad y el Apoyo Mutuo que configuran la estructura esencial del pensamiento libertario, permaneciendo estáticos a través de los tiempos y las situaciones.

Esta perspectiva piensa un anarquismo preestablecido que se puede ajustar a cualquier lugar y tiempo, implica una nostalgia por ese pasado de lucha conteniendo una concepción temporal cíclica, del eterno retorno a las mismas ideas y prácticas.

La segundo manera tiene que ver con considerar al pensamiento libertario como una ideología que ha tenido un proceso de evolución de las ideas, un desarrollo lineal del ideario desde el mutualismo hasta el anarcosindicalismo, para después llegar a tendencias como las insurreccionalistas, postanarquistas, anticivilización, entre otras. Pensar así regularmente conlleva un menosprecio por el pasado de las experiencias y pensamientos libertarios, el olvido como tiempo homogéneo y vacío que clausura el pasado.

Mientras que la tercera perspectiva para conceptualizar el anarquismo surge ante la necesidad de que el pensamiento libertario se mantenga en proceso permanente de actualización de las ideas y las prácticas, la configuración de una forma de pensar el anarquismo situado en la provisionalidad, un concepto abierto entendido como “afirmación de lo múltiple, de la diversidad ilimitada”[1] desde la que se abre la posibilidad de  convertirse en “un proyecto común para una multitud de situaciones, para una infinidad de maneras de sentir, de percibir y de actuar”.[2]

Desde esta conceptualización el anarquismo se vuelve multiforme surge en la fugacidad de los momentos de las experiencias políticas de lucha, “forma parte de lo menos doctrinario, de lo menos formalizado, de lo menos sistematizado, de lo más difuso y de lo más borroso e intuitivo”[3], es decir, el concepto actual tiene que ver con un anarquismo abierto cargado de tensiones, conflictos, luchas, resistencias, revoluciones, pasadas y presentes.

Pero este intento de conceptualizar el anarquismo desde el tiempo actual no se configura solo a partir de las situaciones, necesidades y problemáticas del presente también tiene que ver con una recuperación, con convocar parte del pensamiento libertario del pasado, es decir, la perspectiva de actualización no implica olvidar y dejar atrás lo que ocurrió ni tampoco emerge de la generación espontánea, sino que tiene que ver con la construcción de una constelación que vincule esa multiplicidad de historias y experiencias ácratas.

En el pasado podemos encontrar esos planteamientos que ahora resultan tan actuales. Pierre Joseph Proudhon reconoce desde mediados del siglo XIX que la práctica política libertaria esta inmersa en una contradicción cotidiana, ya que considera que la propia comunidad  genera tanto la idea de una sociabilidad basada en la justicia y la igualdad al mismo tiempo que expresiones contradictorias a la propia comunidad como la propiedad, por lo que la propuesta de transformación social anarquista para Proudhon “resulta de la corrección de la tesis por la antitesis; por tanto es preciso…eliminar lo que encierran de hostil a la sociabilidad; los dos restos formaran al reunirlos el verdadero modo de asociación humanitaria”.[4]

En este sentido, el proceso de actualización está en eso que decía Liugi Fabbri en 1925 al  considerar que “los anarquistas no podrían preocuparse de las derrotas…se consideraran siempre vencidos…saben muy bien que hasta el día de [la] victoria estarán condenados a rehacer siempre la misma tarea”[5], es decir, “se invento como respuesta frente a un determinado orden social y se construyó desde dentro de las luchas que pugnaban por subvertirlo…resulto de esas luchas y se conformó directamente en su seno”[6] por lo que el pensamiento libertario es actual en tanto exista eso a lo que se opone.

Podemos decir entonces que la proyección hacia futuro del concepto de anarquismo esta en función de “la historia, [que] lejos de ser lineal, sufre virajes, torsiones, curvaturas inesperadas ( y todo el pasado esta ahí para demostrarlo), entonces tenemos la de estar determinados no sólo por la línea temporal…del Capital y el Estado…sino también por otra línea temporal, la de los esfuerzos milenarios más intensos con resultados, hasta ahora, menos duraderos, la línea de la resistencia, de la rebelión de la lucha autogestionaria”.[7]

La recuperación de astillas pasadas libertarias en la significación del anarquismo actual permite construir una constelación, creando una condenación de tiempos vividos que configuran el pensamiento político anarquista a partir del vínculo entre las formas de pensar pasadas y presente.

Así, tratar de conceptualizar el anarquismo desde una concepción abierta, pero recuperando toda una tradición de lucha pasada, implica entonces tomar en cuenta primero el punto de vista de la critica contra y desde la negación del sistema capitalista, del Estado y la autoridad.

Como practica política de lucha el anarquismo intenta generar tiempos y momentos de tensión y conflicto que pongan en cuestión al Estado y al Capital, donde los propios procesos de organización y confrontación llevan a adquirir perspectivas de pensamiento y de práctica como las   anarcosindicalistas, colectivistas, insurreccionalistas, anarcoagraristas, etc. es decir, las experiencias políticas lo que nos muestran es que el pensamiento que surge desde los tiempos de la acción es el que da actualidad al anarquismo. A lo que se aspira desde la práctica política libertaria es a promover procesos de auto-organización, asambleario y desde la horizontalidad, no se busca ni ser vanguardia, ni dirigir, mucho menos se quiere construir un partido para convertirse en gobierno.

Como proyecto político esta por la creación de relaciones sociales sin el Estado, que como forma de gobernar y organizar la vida, implica un aparato de dominación que se traduce en cárceles, impuestos, ejércitos, policías, clase política; y sin capitalismo como forma de explotación y despojo  de la sociedad.

Esta propuesta libertaria se propone la construcción de relaciones sociales desde la autonomía individual y colectiva, la autogestión y la solidaridad no es un proyecto preestablecido que se aplicara en un futuro  lejano en la sociedad, ni tampoco es una solución definitiva y para siempre, como tampoco es la única opción de vida sin el Estado y el Capitalismo. El anarquismo se posiciona desde la diversidad, la diferencia y la provisionalidad del pensamiento y de la acción.

 


 

[1] Daniel Colson. Pequeño léxico filosófico del anarquismo. De Proudhon a Deleuze. Argentina, Ediciones Nueva Visión, 2001, Pág. 30.

[2] Ibíd. Pág. 31

[3] Tomás Ibáñez. ¿Por qué anarquismo? fragmentos disperso para un anarquismo sin dogmas. España, Anthropos Editorial, 2006, Pág. 177.

[4] Pierre Joseph Proudhon. ¿Qué es la propiedad? México, Ediciones Antorcha, 1984, Pág. 224.

[5] Luigi Fabbri. ¿Qué es la anarquía? España, Numa Ediciones-Ediciones Camacuc-LÉixam Edicions, 2002, Pág. 27-28.

[6] Tomás Ibáñez. Op. Cit. Pág. 180.

[7] René Lourau. “Autogestión e institución” en Amadeo Bertolo y René Lourau. Autogestión y anarquismo. México, Ediciones Antorcha, 1984, Pág. 105.

Anuncios

1 Response to “Por un concepto abierto de anarquismo”


  1. agosto 20, 2010 en 2:28 am

    Greetings. I like your article. This is a nice site and I wanted to post a note to let you know. good job!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


diciembre 2007
L M X J V S D
« Nov   Ene »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 21 seguidores


A %d blogueros les gusta esto: